Falsas Doctrinas

El Papa abraza a los ortodoxos y busca una tregua con el islam continuando con su ecumenismo.

Escrito por La Verdad Ahora
Rezo conjunto con el muftí de Estambul en la Mezquita Azul y encuentro ecuménico con el patriarca de Constantinopla, noten las 2 serpientes del báculo.

Francisco busca recuperar la plena comunión con los ortodoxos, tras casi mil años de cisma, y una coexistencia pacífica con los musulmanes en estos tiempos tan difíciles. Así deben interpretarse los gestos del Papa en la segunda jornada de su viaje a Turquía.

Jorge Mario Bergoglio y el gran muftí de Estambul, Rahmi Yaran, compartieron dos minutos de oración en la Mezquita Azul, una de las más icónicas del Islam. El líder musulmán explicó al jefe de la Iglesia católica el significado de algunos versículos del Corán que hablan de amor y justicia. Luego miró a Francisco y le dijo: “Sobre esto ciertamente estamos de acuerdo”. “Ciertamente estamos de acuerdo”, asintió el Papa.

En un momento en que se producen decapitaciones y un grupo extremista, el Ejército Islámico (EI), persigue a las minorías no musulmanas de manera despiadada, las palabras y las actitudes del Papa y del muftí de Estambul no son una anécdota irrelevante. Sirven para dar ejemplo y marcar una línea.

En el 2006, Benedicto XVI ya estuvo en la Mezquita Azul –o mezquita Sultán Ahmed-, una joya del siglo XVII, con sus seis minaretes y las losas de cerámica turquesa. Joseph Ratzinger también realizó una adoración silenciosa, para compensar el sentimiento de agravio que dejó entre los musulmanes su desafortunado discurso en Ratisbona, con sus comentarios sobre Mahoma. Esta vez Francisco no ha debido corregir ningún traspiés, sino que ha querido mostrar respeto y voluntad de diálogo con el Islam en un contexto muy difícil, en plena ofensiva del EI) en dos países que hacen frontera con Turquía –Siria e Iraq-, y cuando las minorías cristianas son objeto de acoso o de letales ataques en otros lugares de Oriente Medio, África y Asia.

Cuando concluyó el rezo común -Yaran, con las palmas de las manos hacia el cielo, Francisco con las manos cogidas-, el gran muftí formuló un deseo: “Que Dios lo acepte”. “Necesitamos plegarias, este mundo en verdad necesita plegarias”, agregó.

Tras aterrizar en Estambul procedente de Ankara, el Pontífice fue directamente a la Mezquita Azul y luego visitó Santa Sofía, el antiguo templo cristiano, levantado por el emperador Justiniano en el siglo VI y que, tras la caída de Constantinopla en manos de los otomanos, en 1453, se convirtió en mezquita. La soberbia construcción es ahora un museo, aunque hay grupos islámicos que pretenden recuperarla como lugar de culto.

La siguiente cita de Francisco en la ciudad del Bósforo fue en la catedral del Espíritu Santo con la pequeña comunidad católica local, una feligresía que, por razones históricas, vive su fe en cuatro ritos diversos: latino, armenio, sirio y caldeo El Papa se pronunció por una Iglesia que no se aferre a sus propias posiciones “estáticas e inmutables”, que sea fiel al Espíritu Santo de un modo creativo y no tenga “la pretensión de regularlo y domesticarlo”.

Francisco dijo que los cristianos deben ser “auténticos discípulos misioneros, capaces de interpelar las conciencias”, y para eso tienen que “abandonar un estilo defensivo” y honrar al Espíritu Santo, que “es frescura, fantasía y novedad”. Jorge Mario Bergoglio previno ante la tentación de que la Iglesia “se enroque excesivamente en nuestras ideas, en nuestras fuerzas”. El Papa podría estarse refiriendo al curso de la Iglesia en general, con el impulso reformista que él le está dando, y también a las divisiones entre los propios católicos turcos, que los debilitan aún más como minoría.

Francisco cerró la jornada con el encuentro con Bartolomé I, patriarca ecuménico de Constantinopla y ‘primus inter pares’ entre los patriarcas ortodoxos, en la iglesia de San Jorge. Rezaron las vísperas ante la fiesta, hoy, de san Andrés, patrón de los ortodoxos. Entre el Papa y Bartolomé I hay muy buena química y ayer volvió a quedar patente. Aunque existan aún dificultades de todo tipo –doctrinales, organizativas y políticas- para superar el cisma de 1054, entre los dos líderes religiosos se respira muy buena sintonía. Se bendijeron mutuamente y Bartolomé hasta besó la cabeza de Francisco cuando éste se agachó.

Fuente: surfeame.com

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