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Iglesia Gracia Soberana Perú, reabre sus puertas a pesar de restricciones del COVID 19

Escrito por La Verdad Ahora

Siguiendo los pasos de la Iglesia “Grace Community Church del pastor John Macarthur, la Iglesia Gracia Soberana Perú ha decidido reabrir las puertas de su iglesia pese a las restricciones impuestas por las autoridades peruanas.

Por lo tanto, sostenemos que congregarnos se ha vuelto un imperativo moral, pero sobre todo espiritual. Animamos a nuestros hermanos en Cristo que consideren lo antes mencionado y anunciamos a nuestra congregación que hemos empezado a congregarnos guardando un protocolo de seguridad. Y animamos a nuestras autoridades que se sujeten a la autoridad máxima del estado que es la Constitución y que no empleen la autoridad que les hemos encomendado, ni los recursos que les proveemos como ciudadanos con nuestros impuestos para que ejerzan esa autoridad para velar por el cumplimiento de la Constitución, y los usen para tomar medidas coercitivas para obligarnos a ir en contra de la misma”.

Pronunciamiento de la IBGS

¿Por qué hemos decidido abrir la iglesia?

I. Definición de Iglesia local:

Es la asamblea de creyentes verdaderos que están bajo enseñanza Bíblica, en comunión espiritual unos con otros y con devoción a la oración (Hch 2:42). Los verdaderos creyentes viven bajo el único dueño y amo de la iglesia, Cristo y su Palabra es autoritativa (Mat 16:18).

II. No se puede congregar virtualmente:

Empecemos por esta afirmación: Dios nos ha mandado desde el cielo que mantengamos firme y sin fluctuar (sin interrupciones) la profesión de nuestra fe no dejando de congregarnos. Cualquier tipo de conexión virtual o de otra índole que no sea física no cumple con el concepto de congregarse porque:

1. Su propósito es:

1) Hacer una profesión pública de nuestra fe a la vista y delante de la sociedad. 2) El único medio idóneo para no olvidar ni dejar de percibir a nuestros hermanos. 3) Ser el recurso perfecto para estimularnos al amor y a las buenas obras.2. Su significado es: Reunirse juntamente.3. Su simbolismo es: La reunión física que habrá en la segunda venida de Cristo.4. Su autoridad es: La de una asamblea que ejerce la disciplina eclesiástica.5. Su capacitación es: La observancia de las ordenanzas (bautismo y santa cena).Hebreos 11: 23 -25; 2 Ts. 2:1; Mt. 24:31; Mt. 18:15 – 20; 1 Co.5:3 – 5.En conclusión: no podemos congregar de manera virtual o solo nuestras mentes, Dios requiere todo de nosotros, que nos presentemos como hombres completos ante su presencia.

Dios mismo nos quiere completos por lo cual nos dará un cuerpo glorificado para estar para siempre con Él y Cristo mismo señala: Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. Mat 26:29, “Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.” nuestro Señor valora nuestra presencia física, completa. Por lo tanto, no congregamos cuando “nos reunimos” virtualmente y, por lo tanto, no podemos celebrar la Cena del Señor (el cual es un medio de gracia, de beneficio espiritual).Debemos notar que 1 Cor. 10:17: Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan…Es evidente, que sin presencia física, sin comunión de la iglesia local, no podemos participar del mismo pan, por ello se hace inviable esta ordenanza por las redes.

III. La constitución política del Perú avala practicar libremente nuestra fe:

Esto hace que se vuelva imposible hacer ejercicio público de nuestra confesión sin reunirnos en un lugar físico (es decir, no es posible ser cristiano y no congregarse en un lugar físico). Es por eso que, nuestros hermanos que están en lugares donde hay persecución contra la iglesia y donde congregarse está prohibido, prefieren arriesgar e incluso dar su vida antes que dejar de hacerlo.

Queremos aclarar con el mayor respeto, pero con la mayor firmeza que el reunirnos en un mismo lugar físico a cantar, celebrar las ordenanzas y escuchar la predicación de la palabra, no lo hacemos porque seamos templo – céntricos, domingo – céntricos o pulpito – céntricos o porque desconozcamos la realidad de la omnipresencia de Dios, sino que lo hacemos porque es un mandato bíblico, inconfundible, por la claridad del término congregar.Y es aquí donde entra la ley, la Constitución Política del Perú, que es la autoridad máxima de nuestra nación, ordena esto en el artículo 3: Toda persona tiene derecho:

A la libertad de conciencia y de religión, en forma individual o asociada. No hay persecución por razón de ideas o creencias. No hay delito de opinión. El ejercicio público de todas las confesiones es libre, siempre que no ofenda la moral ni altere el orden público.

La primera de las obligaciones del presidente es hacer cumplir esto. Por supuesto, entendemos que estamos en un estado de emergencia y por lo tanto pueden restringirse algunos derechos. Pero si después, mediante distintas leyes se comienzan a quitar las restricciones de esas libertades y se comienza a permitir que la gente vaya al mercado, que vaya al banco y que vaya a los comercios con protocolos y medidas sanitarias, pero no se le permite a las personas el ejercicio público de su confesión en igualdad de hecho (tiempos de permanencia en un local, medidas de distanciamiento, etc.) , la autoridad nos está mandando subordinar las necesidades de nuestras conciencias y nuestra almas y ponerlas por debajo de nuestras necesidades físicas (es decir, nos está mandando priorizar lo físico a lo espiritual) y eso subvierte el orden que la misma constitución le da. Es decir, nuestra identidad y nuestra integridad moral están antes que nuestra integridad física. Como el artículo 1 de la constitución manda: Toda persona tiene derecho a: A la vida, a su identidad, a su integridad moral, psíquica y física y a su libre desarrollo y bienestar. El concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece. Por lo tanto, sostenemos que congregarnos se ha vuelto un imperativo moral, pero sobre todo espiritual. Animamos a nuestros hermanos en Cristo que consideren lo antes mencionado y anunciamos a nuestra congregación que hemos empezado a congregarnos guardando un protocolo de seguridad. Y animamos a nuestras autoridades que se sujeten a la autoridad máxima del estado que es la Constitución y que no empleen la autoridad que les hemos encomendado, ni los recursos que les proveemos como ciudadanos con nuestros impuestos para que ejerzan esa autoridad para velar por el cumplimiento de la Constitución, y los usen para tomar medidas coercitivas para obligarnos a ir en contra de la misma.

Concluimos que:

Primero: nosotros no estamos dejando de sujetarnos a las autoridades, más bien les pedimos a las autoridades que se sujeten a la autoridad máxima del estado que es la Constitución, y que no nos obliguen a desobedecerla.

Segundo: no estamos diciendo que la iglesia se debió considerar en la fase 4 de la reactivación económica, sino que se debió considerar desde la Fase 1.Tercero: no estamos diciendo que podemos dejar de cumplir las leyes y los decretos de cuarentena focalizada y prohibición de reuniones familiares y sociales, ya que estos no son un ejercicio público de nuestra confesión y por lo tanto tampoco son esenciales.

IV. Pero aún si la ley lo prohibiera deberíamos congregar:

PORQUE CRISTO ES LA CABEZA DE LA IGLESIA

Cristo es Señor sobre todo. Él es la única y verdadera cabeza de la Iglesia:(Efesios 1:22.) “y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,”(Efesios 5:23.) “porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.”(Colosenses 1:18). “y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;” También es Rey de reyes y Soberano sobre toda autoridad terrenal (1 Timoteo 6:15.) “La cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores,” (Apocalipsis 17:14.) “Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.” (Apocalipsis 19:16). “Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

La iglesia Bíblica Gracia Soberana como su pueblo, estamos sujetos a su voluntad y mandamientos, tal como se revela en las Escrituras. Por lo tanto, las imposiciones del gobierno con respecto a nuestra adoración congregacional semanal u otras reuniones corporativas regulares no son nuestra última autoridad ni serán la razón básica por la cual juzgaremos qué medidas tomar, aunque siempre serán un factor a tener en cuenta; es la palabra de Dios nuestro cimiento y nuestro estándar. La obediencia al estado creyendo que tienen autoridad en sí mismos o teniéndolos como la razón básica en nuestro actuar como creyentes y como iglesia sería desobediencia a los claros mandamientos de nuestro Señor.(Juan 19:11.) “Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.”(Hechos 5:29) “Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.”Algunos pensarán que una declaración tan firme está inexorablemente en conflicto con el mandato de estar sujetos a las autoridades del gobierno establecido en Romanos 13 y 1 Pedro 2; sin embargo, lo que la Escritura exige no es una obediencia absoluta a sus leyes sino una sujeción amable y consciente a todo poder humano que nos gobierne, incluyendo reyes, gobernadores, jefes laborales y sus agentes (en palabras de Pedro, “no sólo a los que son buenos y afables, sino también a los que son insoportables”.

Sin embargo, aunque creyésemos que el gobierno civil está investido con autoridad divina para gobernar el estado (por precepto), ninguno de estos textos (ni cualquier otro) otorga a los gobernantes cívicos jurisdicción sobre la iglesia. Dios ha establecido tres instituciones dentro de la sociedad humana: la familia, la iglesia y “Los estados”; aunque la vida en comunidad sería el florecimiento natural de la humanidad, el deseo de adquisición de poder sobre el otro y falta de dominio propio dan lugar a lo que actualmente conocemos como gobiernos que siempre obrarán para nuestro bien (providencialmente). Cada institución tiene una esfera de autoridad con límites jurisdiccionales que deben ser respetados. La autoridad de un padre se limita a su propia familia. La autoridad de los líderes de la iglesia (delegada por Cristo a su palabra de la cual son responsables) se limita a los asuntos de la iglesia. Nuestro “gobierno” que siendo malo puede dar buenas dádivas y que por ley natural se ha de preocupar de buscar el bienestar para sus gobernados (1 Timoteo 5:8) “porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.” tiene la tarea específica (por el “compromiso democrático” en el que estamos) de supervisar y proteger la paz y el bienestar cívico dentro de los límites de una nación o comunidad. Dios no ha concedido en absoluto autoridad a los gobernantes cívicos sobre la doctrina, la práctica o el gobierno de la iglesia. Por lo tanto, cuando cualquier funcionario del gobierno emite órdenes que regulan la adoración (tales como prohibir el canto, limitar la asistencia, o realizar prohibiciones contra las reuniones y servicios), no está operando como servidor público y actúa más allá de lo que cualquier cristiano puede ceder y se apropia de una autoridad que Dios otorga expresamente sólo al Señor Jesucristo como Soberano sobre Su Reino, que es la Iglesia. Su gobierno es mediado en las iglesias locales a través de la ministración de la palabra de sus pastores.

Mateo18:17,18 “17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. 18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Mat 24:45,46 ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? 46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.He 13:17 Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso. 1P 4:10 Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

Nuestra declaración doctrinal contiene este párrafo en la sección sobre la iglesia: Enseñamos la autonomía de la iglesia local la cual es libre de cualquier autoridad externa o control, con el derecho de gobernarse a sí misma y con libertad de interferencias de cualquier jerarquía de individuos u organizaciones (Tito 1:5). Enseñamos que es escritural que las iglesias verdaderas cooperen entre ellas para la presentación y propagación de la fe. No obstante, cada iglesia local, a través de sus ancianos y su interpretación y aplicación de la Escritura, debe ser el único juez de la medida y método de su cooperación. Los ancianos deben determinar todos los demás asuntos de membresía, políticas, disciplina, benevolencia, como también gobierno (Hechos 15:19-31; 20-28; 1 Corintios 5:4-7; 13:1; 1 Pedro 5:1-4).1 Este escrito está basado en el manifiesto de la Iglesia “Grace Community Church” donde uno de los Pastores es John Macarthur, puede ver el articulo original aquí: https://www.gracechurch.org/espanol/posts/1989

V. Entonces ¿Por qué cerramos hasta ahora?

Los pastores consideraron y dieron su consentimiento a la orden original del gobierno, no porque creyéramos que el estado tiene derecho de decirle a las iglesias cuándo y cómo adorar, o si puede hacerlo o no, sino porque las consideramos buenas. Para ser claros, creemos que las órdenes originales eran tanto una intrusión ilegítima de la autoridad del estado en asuntos eclesiásticos como creemos que es ahora, sin embargo, debido a que no podríamos haber sabido la verdadera gravedad del virus, y debido a que nos preocupamos por las personas como lo hizo nuestro Señor, creemos que proteger la salud pública contra los contagios graves es una función legítima de los cristianos, así como del gobierno civil. Por lo tanto, seguimos voluntariamente las recomendaciones iniciales de nuestro gobierno. Por supuesto, como ya se ha demostrado, es legítimo que los cristianos se abstengan temporalmente de la asamblea de los santos ante una enfermedad o una amenaza inminente para la salud pública.

Cuando el confinamiento severo comenzó, se suponía que era una medida provisional a corto plazo, con el objetivo de “aplanar la curva”, lo que significa que querían reducir la tasa de infección para asegurarse de que los hospitales no tuvieran sobrecupo, nunca la meta fue el hacinamiento para no contagiarse (tarde o temprano todos se contagiarán) sino solo permitir el buen funcionamiento de los hospitales. También, había horribles proyecciones de muerte. A la luz de estos factores apoyamos las medidas observando las pautas que se emitieron para las iglesias.

Pero no cedimos nuestra autoridad espiritual al gobierno secular. Dijimos desde el principio que nuestro cumplimiento voluntario estaba sujeto a cambios si las restricciones se llevaban más allá de objetivo enunciado, o los políticos se inmiscuían indebidamente en los asuntos de la iglesia, o si los funcionarios de salud agregaban restricciones en un intento de socavar la misión de la iglesia, o si los avances en el estudio del virus demostraban que era insuficiente para detener nuestros cultos.

Tomamos cada decisión con nuestra propia carga de responsabilidad en mente. Simplemente, por el deseo de actuar con abundancia de cuidado y sensatez, aprovechamos la oportunidad temprana para apoyar las preocupaciones de los funcionarios de salud y adaptarnos a las mismas preocupaciones entre los miembros de nuestra iglesia(Filipenses 4:5). “Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.”Pero ya llevamos más de veinte semanas sin que se mitiguen las restricciones para las iglesias. Es evidente que las proyecciones originales de mortandad estaban equivocadas y el virus no es tan peligroso como se temía originalmente. Aun así, aproximadamente el cuarenta por ciento del año ha transcurrido con nuestra iglesia esencialmente imposibilitada de reunirse de una manera normal. La capacidad de los pastores para pastorear a sus rebaños ha sido severamente reducida. La unidad y la influencia de la iglesia han sido amenazadas. Se han perdido las oportunidades para que los creyentes sirvan y se ministran unos a otros. El sufrimiento de los cristianos que están afligidos, temerosos, angustiados, enfermos o que necesitan urgentemente comunión y aliento se ha magnificado más allá de cualquier cosa que razonablemente pueda considerarse justa o necesaria. Qué terrible situación cuando la ciencia no da soluciones finales, las noticias nos llenan de inseguridades y los hospitales son el lugar más riesgoso y sumémosle a todo eso que el único lugar donde pueden recibir soluciones reales, palabras seguras y espacios de esperanza está cerrado. Eso obliga a las iglesias a elegir entre el claro mandato de nuestro Señor y el de los funcionarios gubernamentales. Por lo tanto, siguiendo la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, elegimos con mucho gusto obedecerle.

VI. Por qué ahora abrimos:

Ahora, en respuesta a la continua exigencia estatal de que las iglesias suspendan todas las reuniones indefinidamente, al conocimiento de la mortalidad y cuidados respecto al Covid-19 y a la necesidad y petición de muchos hermanos, nosotros, la “Iglesia Bíblica Gracia Soberana Perú”, hemos retomado nuestros cultos con algunas restricciones debido a las circunstancias.

Reconocemos el peligro de cárcel o multa, del contagio y la muerte (y esperamos que usted también sea muy consciente respecto a estas cosas), pero nunca ha sido la pérdida de dinero, libertad o salud lo que ha detenido a los creyentes en su servicio a Dios con prudencia y valor.

En resumen, como iglesia, no necesitamos el permiso del estado para servir y adorar a nuestro Señor como Él lo ha mandado y el coronavirus no es, por mucho, la enfermedad viral más peligrosa con la que convivimos. La iglesia es la preciosa novia de Cristo:(2 Corintios 11:2) “Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.”(Efesios 5:23–27). “porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.” “Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.” “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,” “para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,” “a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.”Ella le pertenece sólo a Él. Ella existe por Su voluntad y sirve bajo Su autoridad. Él no tolerará ningún asalto a su pureza, ni ningún asalto de Su señorío sobre ella. Todo esto se estableció cuando Jesús dijo:“edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18).En este contexto es necesario hacer un punto adicional. Cristo es siempre fiel y verdadero(Apocalipsis 19:11). “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.”Los gobiernos humanos y las organizaciones científicas o de salud (OMS) no son tan confiables. La Escritura dice:“que todo el mundo yace bajo el poder del maligno” (1 Juan 5:19). “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.” Eso se refiere, por supuesto, a Satanás.Juan 12:31) “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.”(Juan 16:11) “y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.” lo llaman “el príncipe de este mundo”, es decir, ejerce poder e influencia a través de los sistemas políticos de este mundo(Lucas 4,6; Efesios 2:2; 6:12). Jesús dijo de él: “Es mentiroso y el padre de la mentira” (Juan 8:44).La historia está llena de dolorosos recordatorios de que el poder del gobierno es fácil y frecuentemente abusado con fines malignos y que los sabios de este mundo se equivocan o caen en locura y maldad para mover a la idolatría a los hijos de Dios.

Los políticos pueden manipular las estadísticas, y los medios de comunicación pueden encubrir o disfrazar verdades incómodas. Por lo tanto, una iglesia que discierne no puede cumplir de manera pasiva o automática si el gobierno ordena el cierre de las reuniones de la congregación, incluso si la razón dada es una preocupación por la salud y seguridad pública. Es necesario que usemos la libertad y la inteligencia que Dios nos ha dado para tomar decisiones y medidas pensando en su gloria.

Hacemos un llamado a todos los miembros de nuestra iglesia local y a todos los miembros de la iglesia de Cristo a que evalúen el siguiente pronunciamiento a la luz de la infalible palabra de Dios y que esta pueda instruir sus conciencias para que puedan actuar en libertad, gozo y guardando la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

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