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Paranoia versus peligro real: cómo reacciona el cerebro ante la avalancha de información que circula sobre coronavirus

Escrito por La Verdad Ahora

Las conductas de seguridad, como salir a comprar tapabocas sabiendo que no están recomendados son maneras de reducir la ansiedad que produce la incertidumbre ante la enfermedad. ¿Todos somos hipocondríacos en una epidemia? Recomendaciones para no entrar en pánico

Pareciera que el coronavirus llegó para quedarse. O al menos no dejar de circular en el mundo en el corto plazo. Y la inquietud que se genera en torno a una enfermedad de la que poco se sabe y que de pronto irrumpe en el escenario mundial lleva a extremar cuidados (a veces por demás) y percibir peligro donde no lo hay.

En ese sentido, no hace falta ser hipocondríaco para sentirse amenazado ante alguien que estornuda a nuestro lado en el colectivo o evitar ver a un amigo que llega de viaje de Italia.

Pero, ¿qué sucede a nivel cerebral en situaciones de alerta sanitaria como la que ocurre con el coronavirus? El licenciado en Psicología Fernando Torrente (MN 27844) explicó a Infobae que “en situaciones como las que presenta la epidemia del coronavirus, se activan los sistemas del cerebro que tienen que ver con el manejo y respuesta frente al peligro y la situación de incertidumbre”.

“Por un lado, las respuestas del peligro se relacionan con los sistemas de la ansiedad. La ansiedad es una emoción que nos prepara para manejar de forma anticipada los peligros. Está muy ligada al miedo, pero reacciona antes de que el peligro esté presente de manera inminente -señaló el director del Instituto de Neurociencias y Políticas Públicas de Fundación Ineco-. Por otro lado, frente a la incertidumbre, nuestra mente busca determinados procedimientos o mecanismos para situarse frente a esa falta de información correcta sobre lo que puede pasar”.

– ¿Hay algo del orden de la paranoia en la manera en que reaccionamos ante la información recibida?

– Cuando estamos en situación de incertidumbre es común utilizar ciertos mecanismos que no son siempre 100% lógicos o racionales para tratar de dar cuenta lo que está pasando. Estos mecanismos se llaman heurísticos, que dan lugar a interpretaciones de lo que sucede y muchas veces contienen ciertos sesgos, sobre todo cuando carecemos de información, activando emociones negativas como es la ansiedad.

Dichos sesgos se hacen cada vez más fuertes y así, cuando imaginamos un episodio o un evento peligroso que puede llegar a suceder (por ejemplo el contagio de un virus que puede ser fatal) nos llevan a tomar precauciones y a reaccionar como si eso fuera posible. Actuamos por las dudas, tomando medidas de seguridad e imaginamos el evento como más probable de lo que realmente es desde el punto de vista frío de la estadística.

Es decir en las situaciones inciertas, y frente al peligro, tomamos ciertos recaudos sin tener en cuenta el escenario real. A esto se lo conoce como omisión de las probabilidades y es un sesgo que ocurre cuando reaccionamos por el evento emocional y no por la posibilidad real de que ocurra, por ejemplo, una muerte por coronavirus.

– ¿Por qué si, por poner un ejemplo, los especialistas desaconsejan el uso de los tapabocas se agota el stock en las farmacias?

– Las conductas de seguridad como salir a comprar barbijos o alcohol en gel, son maneras de reducir la ansiedad que produce la incertidumbre. La probabilidad aumentada de contagio, el miedo a que esto ocurra y todas las situaciones imaginarias que una persona posee, llevan a que la misma desarrolle ciertas medidas de seguridad.

Para muchas personas, tomar medidas aunque no sean efectivas, no sirvan o no estén recomendadas, es una forma de sentirse más seguro ya que aumenta su ilusión de control (que a su vez, es otro sesgo). Por lo tanto, sienten que pueden estar previniendo “algo” y eso baja su ansiedad, aunque no disminuye en absoluto la probabilidad de contagio.

Es decir, estos mecanismos tienen que ver con cómo regulamos nuestras propias emociones y cómo ciertos sesgos nos llevan a tomar medidas de seguridad innecesarias para reducir la ansiedad.

– ¿Hace falta ser hipocondríaco para que se activen estos temores desmedidos o le ocurre a cualquier persona?

– La hipocondría es una entidad patológica que pre-existe al temor por el coronavirus. Una persona hipocondríaca por supuesto es mucho más sensible o vulnerable a desarrollar estados de ansiedad importantes frente a epidemias de este tipo. Pero no todas las personas que desarrollan estos temores poseen una previa patología de tipo hipocondríaca, sino que son estados de ansiedad elevados frente a la posibilidad de un contagio.

– ¿Cuáles serían las recomendaciones para no entrar en pánico?

– Lo que podemos hacer para no caer en pánico es tratar de seguir, lo más posible, las recomendaciones concretas de las organizaciones de salud y no tomar medidas de seguridad “por las dudas” ni imaginar escenarios que aún no ocurrieron. Todo ese tipo de mecanismos mentales al principio calman la ansiedad, pero luego la aumentan.

Por lo tanto, hay que seguir las pautas concretas de las organizaciones de salud. No se debe hacer ni más ni menos que eso. Respetar las recomendaciones es lo mejor que se puede hacer desde el punto de vista racional, tanto para evitar la probabilidad de un contagio como también evitar caer en pánico.

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