Creo que son de conocimiento público, los hechos de apostasía protagonizados por el famosísimo escritor evangélico Max Lucado, autor de más de 50 libros, y pastor de una iglesia de miles de miembros en Texas.
En sintonía con el encabezado de esta breve reflexión, creo que estamos ante un claro hecho de apostasía. Me refiero concretamente a las declaraciones de Max Lucado, retractándose, porque según el declara en una carta pública, “ofendió” a la comunidad LGTB. ¿Y cuál fue la ofensa? pues haber predicado un mensaje en donde se refirió a las prácticas de los homosexuales, llamándolas como la Biblia las llama, actos abominables. Practicas propias de quienes poseen una mente reprobada. Pero resulta que ahora este individuo se retracta de haber llamado las cosas por su nombre. Con el agravante de sumar a ese acto de traición al Señor Jesucristo, el declarar que los miembros de la comunidad LGTB “son hijos de Dios”.
Retractarse de la verdad es un acto de apostasía, propio de un apostata. Porque anterior a esto, sucedió algo que también es de extrema gravedad, que fue hacer un podcast junto a un famoso miembro de la comunidad LGTB:
Hechos de esta naturaleza, no hacen más que confirmar lo que fue predicho en las Sagradas Escrituras por los apóstoles referente a la gran apostasía final. En donde el trigo y la cizaña son perfectamente distinguibles. Y en cuanto a esto quiero recordarles que así como es absolutamente imposible que el trigo se convierta en cizaña, de la misma manera es absolutamente imposible que una nueva criatura en Cristo se convierta en apostata. Los apostatas nunca le pertenecieron al Señor.
También quiero recordarles, que señalar a lo que claramente es apostasía, de ninguna manera debe confundirse con pretender arrancar la cizaña, pues es Dios mismo quien lo está haciendo, dejando en evidencia a todos estos falaces que durante mucho tiempo se vistieron de ovejas pero que ahora se deja ver que son lobos rapaces.
Por Daniel Nicolás Pastore
Lucado, un popular autor y pastor evangélico, dijo en la carta del 11 de febrero que todavía cree en “la comprensión bíblica tradicional del matrimonio”, pero ahora lamenta las palabras que usó en un Sermón y artículo de 2004. Los críticos han condenado su comparación del matrimonio entre personas del mismo sexo con la poligamia, la bestialidad y el incesto legalizados y su sugerencia de que la homosexualidad es algo que puede cambiarse mediante el cuidado pastoral.
“Ahora veo que, en ese sermón, fui irrespetuoso. Estaba hiriente. Herí a la gente de formas devastadoras ”, dijo Lucado en su carta del 11 de febrero, una copia de la cual fue obtenida por Episcopal News Service. “Me entristece que mis palabras hayan herido o hayan sido utilizadas para herir a la comunidad LGBTQ. Les pido disculpas y le pido perdón a Cristo ”.