La justicia en el reino: Sobre el divorcio

Texto base: Mateo 5:31–32

por Alejandro Villegas
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La justicia en el Reino: Sobre el divorcio


Introducción

Según datos oficiales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), durante el año 2024 se registraron aproximadamente 20.759 divorcios en Colombia, frente a 52.348 matrimonios celebrados. Esto evidencia que al menos 4 de cada 10 matrimonios terminan en divorcio.
La cifra es alarmante, pues representa un aumento frente al año anterior y se prevé que será aún mayor tras la aprobación de la Ley 2442 de 2024, que introdujo el divorcio unilateral, permitiendo que uno de los cónyuges solicite el divorcio sin consentimiento mutuo ni causal tradicional.

Estas estadísticas no serían más que decisiones personales si no reflejaran la decadencia moral de una sociedad que ha abandonado el significado del matrimonio. Lo más lamentable es que esta realidad, esperada en quienes no conocen al Señor, no debería verse en el pueblo de Dios.

El Señor, en el Sermón del Monte, nos muestra que la vida en el Reino exige una justicia distinta, una justicia que busca la reconciliación y honra el matrimonio como institución sagrada, protegiéndola tanto del adulterio como del uso liviano del divorcio.


Idea central del sermón

La justicia de los ciudadanos del Reino no considera el divorcio, sino que honra el matrimonio.

La desarrollaremos bajo dos encabezados:

  1. La ley externa sobre el divorcio (v. 31)

  2. El espíritu de la ley sobre el divorcio (v. 32)


1. La ley sobre el divorcio (v. 31)

Los ciudadanos del Reino, llamados por Cristo, deben vivir como sal y luz ante el mundo. Pero para hacerlo deben exhibir una justicia superior a la de los fariseos, una justicia que va más allá de la mera obediencia externa y que se enfoca en el corazón.

Así como la vida se protege porque es imagen de Dios, el matrimonio también debe ser protegido, pues comunica la fidelidad divina.

Jesús confronta cómo los religiosos se consideraban justos por cumplir externamente la ley, pero descuidaban el corazón. Ya había enseñado que el adulterio puede cometerse incluso con la mirada. Ahora ataca otra forma de deshonrar el pacto matrimonial: la liviandad del divorcio.

Referencia a Deuteronomio 24:1–4

Jesús cita la interpretación que los escribas hacían de este pasaje.
Los fariseos habían puesto el énfasis únicamente en que si un hombre encontraba en su esposa “algo reprochable”, podía despedirla.

¿Cuál era el propósito original de la ley de Moisés?

  • Muchos hombres actuaban cruelmente, repudiando a sus esposas por causas insignificantes.

  • Las mujeres quedaban expuestas a la pobreza y rechazo social.

  • Moisés introduce el certificado de divorcio para proteger a la mujer, permitiéndole rehacer su vida.

  • También prohibía que la mujer repudiada volviera con su primer esposo, pues eso era una abominación ante Dios.

En resumen, la ley buscaba:

  • Proteger a la mujer

  • Restringir el mal causado por corazones endurecidos

  • No legitimar el divorcio, sino limitarlo

Jesús explica por qué Moisés permitió esto (Mateo 19:3–8)

“Por la dureza del corazón Moisés les permitió… pero no ha sido así desde el principio”.

La ley era un mal menor para contener el pecado, no el ideal de Dios.

La voluntad perfecta de Dios

“Lo que Dios unió, ningún hombre lo separe” (Mt 19:6)

También Malaquías 2:14–16 confirma que Dios aborrece el divorcio.

¿Qué entendían mal los fariseos?

  • Se centraban en cómo repudiar correctamente a sus esposas, y no en amar a sus esposas.

  • No consideraban la dignidad del matrimonio.

  • Habían convertido la carta de divorcio en un trámite trivial.

Había dos escuelas rabínicas:

  • Hillel: divorcio por cualquier causa (¡incluso quemar el pan!)

  • Shamai: solo por inmoralidad sexual

La posición de Jesús coincide con la más estricta: el matrimonio no debe disolverse por cualquier causa.


2. El espíritu de la ley sobre el divorcio (v. 32)

“Pero yo les digo que el que se divorcia de su mujer, salvo por causa de fornicación, la hace cometer adulterio…”

Jesús enseña que:

  • Divorciarse sin causa válida produce adulterio

  • La carta de divorcio no deshace un pacto que Dios hizo

  • El que desprecia a su esposa está maquillando su adulterio mediante legalismos


La cláusula de excepción: “salvo por causa de fornicación”

La palabra porneía abarca inmoralidad sexual en general.
Jesús no está hablando de casos aislados ni del período de desposorio únicamente, sino de infidelidad real, es decir, una ruptura previa del pacto matrimonial.

Por qué la excepción aplica a la infidelidad

  • En la ley judía, el adulterio se castigaba con la muerte (Levítico 20:10).

  • La infidelidad rompe el pacto antes de la carta de divorcio.

  • Bajo dominio romano, no podían ejecutar a los adúlteros, por lo que se permitía formalizar la ruptura mediante el divorcio.

  • La parte inocente quedaba, en cierto sentido, como viuda.

El divorcio solo formaliza lo que ya se rompió por el pecado.


El divorcio no es obligatorio aun cuando hay infidelidad

El adulterio no es imperdonable.
El Señor puede restaurar matrimonios quebrados, y hay más gloria en un matrimonio restaurado por gracia que en uno destruido por el pecado.

Pero:

  • Nadie debe vivir oprimido por un cónyuge no arrepentido.

  • “A paz nos llamó el Señor” (1 Corintios 7).


Consecuencias de un divorcio injustificado

Según Jesús:

  • Quien se divorcia por razones no válidas comete adulterio.

  • Hace también que la mujer repudiada adultere si vuelve a casarse.

  • Y adultera quien se casa con ella.

Jesús restaura la dignidad del matrimonio y muestra la gravedad del divorcio injustificado.


Reacción de los discípulos

“Si así es la relación del hombre con su mujer, no conviene casarse” (Mt 19:10)

Para ellos, el estándar del Reino parecía demasiado alto.
Hoy ocurre igual: muchos se casan sin entender el compromiso, viven el matrimonio a su manera y terminan viendo el divorcio como puerta trasera cuando surgen problemas superficiales.


Aplicaciones

1. Para los matrimonios

  • Honren al Señor cumpliendo sus votos.

  • Cierren la puerta del divorcio; no lo tengan como opción.

  • Recuerden que el matrimonio refleja la relación de Cristo con su Iglesia.

2. Para los solteros

  • No teman casarse.

  • Oren para encontrar a alguien que vea el matrimonio como Dios lo ve, no como el mundo lo interpreta.

3. Para quienes han sido heridos por el adulterio

  • En Cristo hay perdón y restauración.

  • No tienen que cargar la culpa para siempre.

  • El Señor sana las heridas profundas.


Conclusión

“Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre”
—No lo dijo un maestro de ceremonias, sino el mismo Señor Jesucristo.

Vivamos como ciudadanos del Reino, honrando lo que Dios llama sagrado, mostrando al mundo que su fidelidad se refleja en un hombre y una mujer que se aman como Cristo amó a su Iglesia.

Originally posted 2025-11-17 14:36:24.

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