Marcos Barrientos cuestionado por sindicar a Cash Luna por “un modelo, una línea saludable” y un líder probado

por Alejandro Villegas
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En un mundo donde la fe cristiana enfrenta constantes asaltos, tanto desde fuera como desde dentro, surge una nueva controversia que sacude los cimientos de la comunidad evangélica. Marco Barrientos, el renombrado salmista y pastor cuya voz ha elevado himnos de adoración en innumerables congregaciones, ha generado un torbellino de críticas al elogiar públicamente a Cash Luna, el controvertido líder guatemalteco de la megaiglesia Casa de Dios.

En un video que se viralizó rápidamente, Barrientos no escatimó palabras de admiración: “Te honro por ser un modelo, una línea saludable” y un líder probado, destacando la disposición de Luna a aprender a pesar de su éxito. Estas declaraciones, pronunciadas con aparente sinceridad, han sido interpretadas por muchos defensores de la fe bíblica como un aval imprudente a una figura envuelta en escándalos que cuestionan la integridad del Evangelio puro.

Barrientos, al posicionar a Luna como un “modelo saludable”, parece ignorar –o peor, minimizar– las graves acusaciones que pesan sobre este último, alimentando así una teología que prioriza el oro sobre la cruz.
Recordemos el contexto que ha hecho de Cash Luna una figura tan polarizante. En 2018, un reportaje de Univisión lo vinculó directamente con Marllory Chacón, conocida como “La Reina del Sur”, una narcotraficante guatemalteca que supuestamente donó sumas millonarias a su ministerio. Aunque Luna negó vehementemente estas alegaciones y demandó a la cadena por difamación, la Fiscalía de Guatemala inició una investigación que, hasta la fecha, deja un velo de duda sobre la procedencia de los fondos que sostienen su imperio eclesiástico.

¿Cómo puede un líder “probado” como Luna ser un modelo cuando sus prácticas evocan las advertencias de Pablo en 1 Timoteo 6:10, donde se nos alerta que “el amor al dinero es raíz de todos los males”? Este escándalo no es aislado; Luna ha sido criticado por declaraciones que bordean la blasfemia, como afirmar que “el dinero es lo más parecido a Dios” o sugerir que el apóstol Pedro escribía bajo el “efecto de drogas”. Tales enseñanzas no solo ofenden la santidad de las Escrituras, sino que promueven un evangelio centrado en el yo, en detrimento de la humildad y el sufrimiento que Cristo modeló.

Peor aún, las cruzadas de sanación de Luna han dejado un rastro de tragedias. En 2014, una adolescente mexicana fue declarada “sanada” en uno de sus eventos, solo para fallecer poco después, generando acusaciones de falsas promesas que explotan la vulnerabilidad de los fieles. Como defensores de la fe, vemos en esto un eco del falso evangelio de la prosperidad, que promete milagros a cambio de fe (y donaciones), ignorando que la soberanía de Dios no se somete a fórmulas humanas. Luna, con su estilo de vida ostentoso –jets privados y propiedades lujosas–, encarna esta teología materialista, atrayendo a multitudes con visiones de abundancia que contrastan con el llamado de Jesús a tomar la cruz diariamente.

Pero la controversia no se limita a Luna; Barrientos mismo ha sido sindicado como parte de este ecosistema problemático. Aunque su ministerio se centra en la música de adoración, sus colaboraciones con líderes como Luna y su silencio ante el evangelio de la prosperidad lo colocan en el centro de las críticas. Barrientos ha admitido públicamente su arrepentimiento por contribuir a una industria musical cristiana que prioriza el lucro sobre la pureza espiritual. En una entrevista, confesó: “He sido parte, sin haberlo deseado, de una industria que poco a poco fue perdiendo la pureza”, criticando cómo plataformas como Spotify convierten la alabanza en un negocio de regalías. Sin embargo, esta autocrítica parece contradictoria cuando elogia a Luna, un exponente clave de la prosperidad. Barrientos ha cuestionado la imitación de estilos seculares en la música cristiana, como el reggaetón, argumentando que no edifican espiritualmente.

Pero al no condenar explícitamente la teología de Luna, ¿no está validando un sistema que ve la fe como un medio para el éxito mundano?
Esta asociación genera una profunda decepción entre los cristianos que defienden la fe contra tales distorsiones. En redes sociales, la avalancha de comentarios críticos ha sido abrumadora: “¿Cash Luna modelo de liderazgo? Se pasan”, o “No puede ser, también tú Marco Barrientos”. Estas reacciones reflejan una división creciente: por un lado, quienes ven en Luna y Barrientos figuras carismáticas que “bendicen” con mensajes positivos; por otro, guardianes de la ortodoxia que insisten en que el verdadero Evangelio proclama salvación por gracia, no por ganancias. Como seguidor de Cristo, no puedo sino lamentar cómo estas declaraciones de Barrientos legitiman un falso evangelio que ha engañado a millones, prometiendo prosperidad en lugar de persecución, como Jesús advirtió en Mateo 10:22.

En este 2025, año en que la iglesia enfrenta desafíos globales –desde secularismo rampante hasta divisiones internas–, eventos como este nos llaman a un discernimiento urgente. Debemos volver a las Escrituras puras, rechazando cualquier teología que eleve la riqueza por encima de la rectitud. Marco Barrientos, con su influencia como salmista, tiene la oportunidad de rectificar y unirse a la defensa de la fe auténtica. Mientras tanto, oramos por que líderes como Luna se arrepientan de prácticas que manchan el nombre de Cristo. La verdadera prosperidad no se mide en billetes, sino en una vida rendida al Señor, lista para sufrir por Su causa. Que Dios guarde a Su iglesia de estos lobos vestidos de ovejas.

por: El Heraldo de la Verdad – 22 de agosto de 2025

Originally posted 2025-09-01 15:37:12.

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