Noticias Cristianas

“No estoy totalmente en contra de la Navidad” por Augustus Nicodemus

Escrito por La Verdad Ahora

Como todos los cristianos en general, estoy en contra de la secularización de la Navidad, el comercio que se hace alrededor de la fecha, las fiestas y las borracheras que ocurren en esta época. Todos sabemos que Papá Noel, árboles de Navidad, guirnaldas, bolitas brillantes y coloridas, bastones de azúcar y ángeles colgados en los árboles, nada de eso forma parte de la Navidad. Son acrecimientos culturales y paganos hechos a lo largo de los siglos y ciertamente no por los verdaderos cristianos.
Por eso, creo que no deberíamos tener en los cultos de Navidad cualquiera de esos símbolos, desde Papá Noel hasta el árbol. Hay quien piensa diferente. Elena White, profetiza en el Adventismo, enseñaba que se debía tener un árbol de Navidad en el culto y que el mismo podría ser adornado durante la celebración. “Dios se alegraría si en Navidad cada iglesia tuviera un árbol de Navidad sobre el cual colgar ofertas, grandes y pequeñas, para esas casas de culto.” Estoy totalmente en contra a esa idea.

También estoy en contra el hacer del 25 de diciembre una especie de día “santo”. Para nosotros, solo hay un día “santo”, por así decir, que es el día del Señor, el domingo. La mayoría de los cristianos esclarecidos saben que la fecha 25 de diciembre fue elegida después del período de los apóstoles, por tres razones: para sustituir las celebraciones paganas de Saturnalia, sustituir las celebraciones del solsticio del invierno, cuando era adorado el Sol Invicto y por ser la fecha de cumpleaños del emperador Constantino. Todos son conscientes de que Jesús puede no haber nacido – y probablemente no nació – en esa fecha.

A causa de los abusos, de los acrecimientos paganos y de la deformación del sentido, muchos se han posicionado en contra las celebraciones navideñas a lo largo de los siglos. Puedo entender perfectamente sus argumentos. Un elevado número de sectas, por ejemplo, insiste en que la Navidad es una fiesta pagana y que todos los verdaderos cristianos deberían alejarse de ella. Los Testigos de Jehová están entre los que atacan de manera más férrea las festividades navideñas. En un artículo titulado Creencias y costumbres que desagradan a Dios los Testigos de Jehová argumentan: “Jesús no nació el 25 de diciembre, nació alrededor del 1 de octubre, época del año en que los pastores mantenían sus rebaños al aire libre, (Lucas 2: 8-12) Jesús nunca ordenó que los cristianos celebraran su nacimiento. Antes, mandó que conmemoraran o recordaran su muerte (Lucas 22.19,20). Sin embargo, considerando el rechazo abierto y agresivo que los TJs mantienen contra la Encarnación y la divinidad de Jesucristo, no se podría esperar otra actitud de ellos.
Recientemente, iglesias y predicadores neopentecostales pasaron a atacar duramente los cultos navideños. Los argumentos son similares a los de las sectas contra la Navidad, sólo que con más énfasis en el carácter pagano-satánico del “viejito pascuero”. El ataque es resultado de la visión dicotomizada de mundo que suele caracterizar a los pentecostales (no a todos, obviamente) y forma parte de las críticas que hacen a los programas de Disney, a las cartas de baraja, a los mensajes satánicos subliminales en músicas de rock, etc., lo que debilita bastante la fuerza de sus ataques a la Navidad.

Los abusos y distorsiones también han provocado una reacción contraria de pastores y estudiosos reformados. Los argumentos son básicamente los mismos empleados por las sectas y los neopentecostales, sin que con eso queramos comparar o asemejarlos a esos grupos: falta de prescripción bíblica, incertidumbre de la fecha exacta del nacimiento, origen pagano de la fiesta e introducción de elementos paganos a lo largo del tiempo.

Estoy de acuerdo con las críticas a los abusos y las distorsiones. Sin embargo, creo que necesitamos tirar sólo el agua sucia de la bañera o bañadera como se dice en algunos países, y no al bebé. Creo que la realización de un culto a Dios en gratitud por el nacimiento de Jesucristo en esa época del año, como parte del calendario de ocasiones especiales de la Cristiandad, encaja en el espíritu cristiano reformado.
Además, algunos de los argumentos utilizados para el cese total de la realización de cultos de ese orden no me parecen convincentes.

Por ejemplo, el argumento del silencio de la Biblia, usado en cuanto a las prescripciones de conmemorar el nacimiento de Jesús, para mí no es definitivo. La Biblia silencia en cuanto a muchas cosas que se practican en los cultos de las sectas, de los neopentecostales e incluso de los reformados. Si vamos a interpretar y aplicar el llamado “principio regulador” de manera estricta, tendremos que abolir no sólo los cultos navideños, sino prácticas como bautizar miembros durante el culto (no hay un solo caso de alguien que fue bautizado durante un culto en el Nuevo Testamento), solo por darles un ejemplo. Yo sé que la celebración de los ángeles y pastores en la noche del nacimiento de Jesús, así como la actitud de los magos posteriormente, no son argumentos suficientes para establecer cultos navideños, pero al menos muestra que no es incorrecto alegrarnos con el nacimiento del Salvador.

Los argumentos presentados por los Reformadores, puritanos y presbiterianos antiguos eran contra la Navidad tampoco eran de todo convincentes. A comenzar por la falibilidad de sus opiniones, especialmente en áreas donde las Escrituras no tenían mucho que decir. Hay mucha manipulación de las opiniones de esos antiguos héroes de la fe por sus seguidores hoy, entre los cuales me incluyo, pero no en la categoría de seguidor ciego. Cuando ellos concuerdan, son citados. Cuando están en desacuerdo, se olvidan. Por lo demás, no estoy seguro de que Calvino era contra los cultos en ocasiones especiales del calendario cristiano. Al parecer, él era favorable. Estoy aguardando un post de Solano Portela (Teólogo brasileño) exclusivamente sobre ese punto.

La cuestión entera, al final, es en cuanto al calendario litúrgico, es decir, la validez o no de las iglesias reformadas realizar cultos temáticos alusivos a las fechas tradicionales del cristianismo, como el nacimiento de Jesús, su pasión, muerte y resurrección, Pentecostés, etc. Ningún Reformado realmente coloca el 25 de diciembre como un día santo, en el mismo pie de igualdad con el domingo. Se trata de una fecha del calendario litúrgico cristiano, que puede o no ser usado como una ocasión propicia. Las grandes confesiones reformadas consienten con el uso de esas fechas. La confesión de fe de Westminster dice que “… son partes del ordinario culto de Dios, además de los juramentos religiosos, votos, ayunos solemnes y acciones de gracias en ocasiones especiales, todo lo que, en sus diversos tiempos y ocasiones propias, debe ser usado de un modo santo y religioso. ” [3] La Segunda Confesión Helvética de 1566, producida bajo la supervisión de Bullinger, discípulo de Calvino, declara (XXIV): “Además, si en la libertad cristiana, las iglesias celebran de modo religioso el recuerdo del nacimiento del Señor, la circuncisión, la circuncisión, la pasión, la resurrección y su ascensión al cielo, así como el envío del Espíritu Santo sobre los discípulos, les damos plena aprobación. La vieja Iglesia Reformada Holandesa, en el famoso Sínodo de Dort (1618-1619), adoptó una orden para la iglesia que incluía la observancia de varios días del calendario cristiano, incluido el nacimiento de Jesús (artículo 67). Esto demuestra que, como mínimo, muchos Reformados eran favorables a la celebración de fechas especiales del calendario litúrgico cristiano.

Por último, creo, también, que la celebración de la Navidad en el calendario cristiano encaja perfectamente con la celebración de los grandes eventos de la redención por la oportunidad de aclarar la doctrina de la Encarnación (Juan 1.1-4,14). Al final, lo que debe celebrarse no es simplemente el nacimiento de Jesús, sino la encarnación del Verbo de Dios, la venida del Emmanuel para la liberación de su pueblo. Se puede argumentar que esta doctrina (y otras), pueden ser enseñadas y celebradas regularmente por el pueblo de Dios, en cualquier domingo. Pero el argumento contrario también podría ser usado: ¿deberíamos parar de celebrar cualquier culto que no sea domingo?

Augustus Nicodemus

Compartir en Redes Sociales

Deja un comentario