“De oídas te había oído, mas ahora mis ojos te ven” – por A. Villegas

por Alejandro Villegas
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"De oídas te había oído, mas ahora mis ojos te ven" - por A. Villegas
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Pero hay un momento en nuestra vida espiritual en el que pasamos de solo escuchar acerca de Dios a experimentarlo de manera personal. En Job 42:5, Job declara: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven.” Estas palabras reflejan un cambio profundo en su relación con Dios.

Después de sufrir grandes pruebas y cuestionarse acerca de la justicia divina, Job finalmente llega a un conocimiento más íntimo y personal de Dios. Ya no es solo un conocimiento basado en lo que ha escuchado, sino en lo que ha experimentado.

 El proceso del crecimiento espiritual Para crecer en la fe y tener una relación íntima con Dios, debemos pasar por procesos en los que nuestra fe es probada. En esos momentos de dificultad, cuando todo parece oscuro, es cuando Dios se revela a nosotros de una manera especial.

La Biblia nos muestra varios ejemplos de personas que conocieron a Dios de manera más profunda a través de sus pruebas:

Moisés: Pasó de conocer a Dios como el “Dios de sus padres” (Éxodo 3:6) a hablar con Él “cara a cara, como habla cualquiera a su amigo” (Éxodo 33:11).

 El apóstol Pablo: Después de su encuentro con Cristo en el camino a Damasco, su vida fue transformada y declaró: “Todo lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Filipenses 3:8).

Pedro: Negó a Jesús tres veces, pero luego de su restauración con Cristo en Juan 21, su fe se fortaleció y llegó a ser uno de los pilares de la iglesia.

Pasos para conocer a Dios de manera personal

Buscar a Dios en la oración: Jeremías 33:3 dice: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” La oración nos permite tener una comunicación directa con Dios y conocer Su corazón.

Estudiar Su Palabra: En Salmos 119:105 leemos: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.” La Biblia es la revelación de Dios para nosotros y la guía para nuestra vida.

 Vivir en obediencia: Juan 14:21 nos dice: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.” La obediencia nos lleva a experimentar la presencia de Dios en nuestras vidas.

Congregarnos: Hebreos 10:25 nos exhorta a “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” La iglesia es el cuerpo de Cristo, donde aprendemos, crecemos y somos fortalecidos en la fe.

Aceptar las pruebas como parte del crecimiento: Santiago 1:2-3 dice: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.” Las dificultades nos acercan más a Dios y nos ayudan a depender completamente de Él.

El peligro del evangelio nominal y sin amor

 Mucha gente no ha experimentado un encuentro real con el poder transformador del evangelio de Jesús. Muchas veces vive un evangelio nominal, teórico, sin amor al prójimo, desconociendo lo maravilloso de vivir en comunión con el Espíritu Santo y las promesas de Dios para nuestras vidas. En Mateo 7:21, Jesús advierte: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” Esto nos recuerda que el cristianismo no se trata solo de conocimiento, sino de una relación viva y transformadora con Dios.

Cuando verdaderamente experimentamos la presencia de Dios, nuestro corazón se llena de Su amor y eso se refleja en la manera en que tratamos a los demás. 1 Juan 4:7-8 nos dice: “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” Si queremos ver a Dios con nuestros propios ojos, debemos reflejar Su amor en nuestra vida diaria. Además, un cristianismo sin amor y sin compromiso nos aleja de la verdadera esencia del evangelio. Muchos viven una fe de apariencias, sin experimentar el poder de Dios en su vida cotidiana. En 2 Timoteo 3:5, Pablo advierte sobre aquellos que “tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella.” Es decir, pueden decir que creen en Dios, pero sus vidas no reflejan una verdadera transformación.

Cómo experimentar a Dios de manera real

Para pasar de un evangelio teórico a una experiencia real con Dios, es fundamental: Abrir nuestro corazón completamente a Dios: No podemos vivir una vida cristiana a medias, necesitamos rendirnos totalmente a Él.

Buscar la llenura del Espíritu Santo: Solo a través del Espíritu Santo podemos experimentar la presencia de Dios de manera tangible. Efesios 5:18 nos dice: “Sed llenos del Espíritu.” Servir con amor y entrega: Cuando servimos a los demás, reflejamos el corazón de Cristo. Mateo 25:40 dice: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.” Tener fe y confiar en Dios: Hebreos 11:6 declara: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios.” Para experimentar Su poder, debemos confiar en que Él es real y que recompensa a los que le buscan.

Conclusión

Pasar de conocer a Dios de oídas a verlo con nuestros propios ojos es un proceso de crecimiento espiritual que requiere búsqueda, entrega y perseverancia. No basta con escuchar de Dios; debemos anhelar una relación personal con Él. Cuando llegamos a ese punto, nuestra fe se fortalece, nuestra confianza en Su voluntad se afianza, y experimentamos Su amor de una manera más profunda. Que nuestra oración sea como la de Job: “De oídas te había oído, mas ahora mis ojos te ven.” Que podamos conocer y experimentar a Dios de una manera real y transformadora en nuestras vidas.

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