«En el principio creó Dios los cielos y la tierra» (Gn 1:1). Con estas palabras inician nuestras biblias. Antes del principio no había nada de lo que vemos, ni siquiera el tiempo, solo el Creador, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y entre ellos había una gloria perfecta e inefable (Jn 17:22-24). Antes del principio, este Consejo Eterno divino planificó todo, incluyendo nuestra salvación: