¿Qué estan celebrando realmente? por Alejandro Villegas

por Alejandro Villegas
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Hoy, mientras iba a comprar algo a la tienda que está muy cerca de donde vivo, me llamó la atención ver un muñeco con cabeza de calabaza pegado en la puerta de una casa.
Y pensé: qué interesante que para muchas personas el 1 de octubre no solamente marca el comienzo de un nuevo mes. También marca el inicio de todo un ambiente que culminará el 31 de octubre con una celebración que, para muchos, simplemente es diversión, disfraces, dulces y decoración.
Pero como cristiano, creo que vale la pena detenerse y preguntarse: ¿qué estamos celebrando y de dónde vienen algunas de estas prácticas?
Porque la Biblia no nos llama a ignorar aquello que contradice sus principios simplemente porque nuestra cultura lo haya convertido en entretenimiento.
La Escritura es bastante clara cuando habla de prácticas relacionadas con la adivinación, la hechicería, los encantadores y la consulta a los muertos.
Dios dijo:
«No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis…»
— Levítico 19:31, RVR1960
Y en Deuteronomio 18:10-12 encontramos nuevamente una advertencia contra la adivinación, la hechicería, los encantamientos y la consulta a los muertos. El texto termina diciendo:
«Porque es abominación para con Jehová…»
Entonces, para mí, la pregunta no es simplemente: «¿Halloween es divertido?».
La pregunta es: ¿puede un cristiano participar alegremente en símbolos, prácticas o celebraciones que tienen relación con aquello que Dios explícitamente condena? No.
Y aquí es donde cada creyente debe examinar su conciencia delante de Dios y delante de Su Palabra.
Porque no todo lo que nuestra sociedad convierte en juego deja de tener significado.
No todo lo que se presenta como entretenimiento es espiritualmente inocente.
Y tampoco debemos llamar «normal» a aquello que Dios llama pecado solamente porque se haya vuelto popular.
Esto tampoco significa que tengamos que vivir aterrorizados por una calabaza, un disfraz o una decoración. El punto es mucho más profundo:
¿Qué estamos enseñando? ¿Qué estamos celebrando? ¿Qué estamos normalizando delante de nuestros hijos y de nuestra familia?
La Biblia dice:
«Examinadlo todo; retened lo bueno.»
— 1 Tesalonicenses 5:21
Por eso creo que los cristianos debemos aprender a discernir. Ahora se ha normalizado lo diabólico y lo demoniaco, no solo en trajes y disfraces para esta fiesta pagana, sino también a través de la influencia del cine, con películas como Coco, de Disney, donde se normaliza el culto a la muerte y se hace ver como algo tan normal. Esa normalización es la que nos debe preocupar.
Hay algo claro: las tinieblas huyen delante de la luz. Pero si el mundo pagano es capaz de sentirse orgulloso de esta celebración ocultista, y me atrevo a decir que la gran mayoría actúa desde la ignorancia, ¿qué hay de nosotros?
Poner una cruz colgada en la puerta o cuadros con versículos bíblicos no nos hace mejores cristianos. Lo preocupante es que, mientras el mundo se siente cada vez más orgulloso de dar más importancia a una fiesta dedicada a los muertos, nosotros mostramos un cristianismo religioso, más ligado a las emociones que a caminar bajo convicciones y principios bíblicos.
Hay un analfabetismo bíblico preocupante y un denominacionalismo marcado por el egoísmo, que hace creer que solo su iglesia es la correcta. Esto deja al mundo con vía libre y, por nuestra tibieza y mediocridad, le permite conquistar este terreno y proclamar sus falsedades por doquier.
«Este 31, si algo debemos celebrar es a Cristo y su obra redentora, de la cual la Reforma fue una manifestación. Celebremos la vida y no la muerte; celebremos la vida eterna y no la condenación eterna.»
«Sed santos, porque yo soy santo.»
— 1 Pedro 1:16
Escrito por Alejandro Villegas

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