La soberanía de Dios significa que Él tiene el control absoluto sobre todo lo que existe: nada ocurre fuera de su voluntad o permiso. Él gobierna con sabiduría, justicia y amor, incluso cuando no entendemos sus caminos. Reconocer su soberanía nos da paz en medio de la incertidumbre, sabiendo que todo está en sus manos. Nada escapa a su plan perfecto.
Versículo base:
“Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho.” – Salmo 115:3